5o. Dom
de cuaresma Ciclo A (Id=235)
Señor, hazme justicia; defiende mi causa contra gente sin piedad; sálvame del injusto y malvado. Tú eres mi Dios y mi defensa.
Oración Colecta
Oremos:
Ven, Señor, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel
amor que impulsó a tu Hijo a entregarse por nosotros. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos...
Amén.
Les infundiré mi espíritu y vivirán
Lectura del libro del profeta Ezequiel
37, 12-14
Esto dice el Señor Dios:
"Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los
conduciré a la tierra de Israel. Y cuando abra sus sepulcros y los saque de
ellos, pueblo mío, ustedes sabrán que yo soy el Señor: les infundiré mi
espíritu y vivirán; los estableceré en su tierra y sabrán que yo el Señor, lo
digo y lo hago".
Oráculo del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del Salmo 129
Perdónanos, Señor, y viviremos.
Apud Dóminum misericórdia, et copiósa apud eum redémptio.
Desde el abismo de mis pecados clamo a
ti, Señor; escucha mi clamor; estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.
Perdónanos, Señor, y viviremos.
Apud Dóminum misericórdia, et copiósa apud eum redémptio.
Si conservaras el recuerdo de las
culpas, Señor, ¿quién habría que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por
eso con amor te veneramos.
Perdónanos, Señor, y viviremos.
Apud Dóminum misericórdia, et copiósa apud eum redémptio.
Confío en el Señor, mi alma espera y
confía en su Palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.
Perdónanos, Señor, y viviremos.
Apud Dóminum misericórdia, et copiósa apud eum redémptio.
Porque del Señor viene la misericordia,
la abundancia de la redención; y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades.
Perdónanos, Señor, y viviremos.
Apud Dóminum misericórdia, et copiósa apud eum redémptio.
El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Romanos
8, 8-11
Hermanos: Los que viven en forma
desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes
no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el
Espíritu de Dios habita en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Si Cristo vive en
ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, el espíritu vive a
causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en
ustedes, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos dará vida también a
sus cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en ustedes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá
para siempre.
Ego sum resurréctio et vita, dicit Dóminus; qui credit in me, non moriétur in aetérnum. Jn 11.25.26
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
11, 1-45
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron
decir a Jesús:
"Señor, tu amigo está enfermo".
Al oírlo dijo Jesús:
"Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria
de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella".
Por eso Jesús, que amaba a Marta, a su hermana María y a Lázaro, al enterarse
de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días donde se hallaba. Sólo
entonces dice a sus discípulos:
"Vamos otra vez a Judea".
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se
enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en
casa. Y dijo Marta a Jesús:
"Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún
ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá".
Jesús le dijo:
"Tu hermano resucitará".
Marta respondió:
"Sé que resucitará en la resurrección del ultimo día".
Jesús le dice:
"Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto,
vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees
esto?"
Ella le contestó:
"Sí, Señor: creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que
venir al mundo".
Jesús, muy conmovido, preguntó:
"¿Dónde lo han enterrado?"
Le contestaron:
"Señor, ven a verlo".
Jesús se echó a llorar y los judíos comentaban:
"¡Cómo lo quería!"
Pero algunos dijeron:
"Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que
muriera éste?"
Jesús, sollozando de nuevo, llegó a la tumba que era una cueva cubierta con una
losa.
Dijo Jesús:
"Quiten la losa".
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
"Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días".
Jesús le dijo:
"¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?"
Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
"Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas
siempre; pero lo digo por la gente que me rodea para que crean que tú me has
enviado".
Y dicho esto, gritó con voz potente:
"¡Lázaro, ven afuera!"
Y el muerto salió, los pies y las manos atados con
vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo:
"Desátenlo y déjenlo andar".
Y muchos judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había
hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, amados hermanos y hermanas, y pidamos la misericordia del Señor para
que compadecido de su pueblo penitente escuche nuestras plegarias:
Respondemos a cada petición: Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo, que se
entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo, que oró en
la cruz por quienes lo crucificaban, interceda ante el Padre por los pecadores,
roguemos al Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo, que
experimentó en la cruz el sufrimiento y la angustia, se compadezca de los que
sufren, les dé fortaleza y paciencia y ponga fin a sus dolores, roguemos al
Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo a nosotros,
que en estos días nos disponemos a recordar con veneración su cruz, nos
reconforte con la fuerza de su resurrección, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Celebrante:
Señor Dios, gloria de la humanidad viviente, que manifestaste tu compasión en
las lágrimas que tu Hijo derramó ante la tumba de su amigo Lázaro; contempla
los sufrimientos de
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Señor, tú que nos has iluminado con las
enseñanzas de la fe, escucha nuestra oración y purifícanos por medio de este
sacrificio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La resurrección de Lázaro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, hombre mortal como nosotros que lloró a su amigo Lázaro, y Dios y
Señor de la vida que lo levantó del sepulcro, hoy extiende su compasión a toda
la humanidad y por medio de los sacramentos los restaura a una nueva vida.
Por él los mismos ángeles te proclaman con júbilo eterno, y nosotros nos unimos
a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]
Antífona
de
El que está vivo y cree en mí no morirá para siempre, dice el Señor.
Oración
después de la comunión
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, a cuantos participamos del Cuerpo y
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.